lunes, 8 de febrero de 2016

AJEDREZ EN EL AULA

Acabamos ahora un curso sobre ajedrez en el aula en el CRIF de las Acacias y nos piden realizar un trabajo sobre el tema y las posibilidades de ponerlo en práctica en nuestros centros educativos.

Hace un año comentábamos en este blog la iniciativa de una Proposición no de Ley presentada en el Parlamento español, para convertir al ajedrez en una asignatura del currículo escolar. A día de hoy el ajedrez ya existe como una optativa en la ESO, si bien su desarrollo curricular aún está en estudio.

Básicamente la idea es que el ajedrez ayuda al desarrollo de la capacidad matemática (la lógica matemática, el análisis y el cálculo mental) y también a mejorar la lectura, al potenciar la concentración y el reconocimiento de una serie de signos (piezas de diferente color, valor y tamaño, además de la notación algebraica).

Personalmente, creo que el ajedrez se debería enseñar en Primaria, de manera que los alumnos salieran de esta etapa con unos mínimos conocimientos para poder jugar. Algunos autores lo llaman alfabetizar en ajedrez y apuntan que bastaría una hora semanal durante dos cursos e impartidos por profesores con formación elemental de ajedrez. Más adelante, los alumnos tendrían tiempo de profundizar en el tema a través de una materia optativa o extraescolar que podría ser impartida por ajedrecistas con la formación pedagógica adecuada.

En cualquier caso, parece evidente que el ajedrez ayuda a potenciar la capacidad matemática: En geometría (eje de coordenadas, filas y columnas, diagonales, etc.); en visión espacial (al calcular el movimiento de cada pieza y situar en el tablero las posibles casillas a ocupar…); en cálculo mental (valor de las piezas, comparación de resultados a medida que vamos jugando…); en resolución de problemas (análisis de los datos, posibilidades de jugadas y solución con el movimiento de la pieza); etc.

De la misma forma, el ajedrez potencia una serie de valores muy importantes como el respeto al compañero, la aceptación de las normas del juego, el asumir el triunfo y la derrota como parte del juego… En definitiva, la empatía, la concentración, la humildad y la superación de la frustración.

En definitiva, "el ajedrez desarrolla el cálculo mental del póker, la visión espacial del billar y el control de las emociones del yoga”. Leontxo García: “Ajedrez para enseñar a pensar” (El País, 12-02-2015)

Para saber más: 


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