sábado, 7 de julio de 2018

LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA



ALMUDENA GRANDES
Los pacientes del doctor García
Tusquets. Barcelona, 2017.

El libro forma parte de una serie de obras que la autora dedica a la Guerra Civil, una especie de Episodios Nacionales de Pérez Galdós centrado ahora en la Guerra Civil española.  Se trata de los Episodios de una Guerra Interminable de los que Almudena Grandes ya ha escrito Inés y la alegría, El lector de Julio Verne y Las tres bodas de Manolita, además del que comentamos.

En este caso la acción se desarrolla desde el final de la guerra civil española y avanza hasta 1977 para centrarse en el periodo 1945-55, cuando termina la segunda guerra mundial y muchos militares nazis acusados de crímenes de guerra y genocidio se refugian en España escapando de los tribunales aliados. Se muestra el entramado de la organización en España y sus ramificaciones en América Latina, especialmente en Argentina. Y todo ello con el visto bueno de Franco y de Perón.

La obra intercambia capítulos meramente literarios con otros que se ciñen exactamente a la realidad histórica (y que aparecen escritos en letra cursiva). De esta manera se consigue una novela con personajes ficticios pero muy bien definidos y que constituyen el centro de la trama y el hilo argumental, con otros personajes y hechos históricos que más que marco social pasan a convertirse en protagonistas importantes.

A destacar el ritmo de la novela, con saltos cronológicos constantes que podrían suponer un despiste para el lector pero que, al contrario, suponen un indagar en el antes y después de cada personaje y de cada hecho que se describe.

Muy interesantes las presentaciones que se hacen del Madrid del final de la guerra, de Berlín, de Buenos Aires... Al final, la autora nos cuenta la ayuda recibida por parte de sus amigos para situar los hechos narrados en esas ciudades, calculando incluso los tiempos que se tarda en llegar de un punto a otro, para darle a la novela mayor verosimilitud. Igualmente atractivo resulta el uso del lenguaje y el vocabulario y los acentos de México y Argentina.

Es necesario añadir que estas novelas nos acercan a realidades históricas que muchos libros escritos por historiadores no logran poner al alcance del gran público. Así descubrimos la vida en Madrid al final de la guerra civil y la amenaza de los aviones enemigos; las acciones de la División Azul y la implicación de la España de Franco en la segunda guerra mundial apoyando a Hitler en el frente ruso de Leningrado; los intentos del gobierno republicano en el exilio para que los países aliados condenasen el régimen dictatorial de Franco; la vida durante la transición española y las protestas callejeras de muchos estudiantes perseguidos por los grises... Y, ¿cómo no?, la organización clandestina, pero permitida por el dictador, para introducir en España a criminales de guerra nazis con otra identidad o facilitando su traslado a Argentina.

En definitiva un libro ameno, lleno de intriga, de historia y con personajes bien definidos y que se dejan querer por el lector.

Madrid, 2 de julio de 2018

jueves, 5 de julio de 2018

CASA ABIERTA


Con el título de "Casa abierta", Manuel Vicent acaba de publicar en EP una columna donde describe las emociones encontradas que a veces sentimos cuando llega esta época del año. 

"Sólo envejecemos en los espejos y en los ojos de las personas que amamos", dice.

miércoles, 4 de julio de 2018

AIRES RENOVADOS EN EDUCACIÓN


Interesante la entrevista publicada en EP del pasado domingo donde la Ministra de Educación traza las lineas maestras de su programa de gobierno. Por fin la LOMCE, la peor ley educativa de la democracia española, verá sus alas cortadas. 

(Fotografía de Julián Rojas de un aula de Bello, Teruel)

martes, 3 de julio de 2018

EL ROTO


                           Publicado en El País el 10 de junio de 2018.

miércoles, 27 de junio de 2018

MÁS MENINAS


Hemos vuelto a pasear por Madrid para seguir haciendo fotos de las Meninas que el Ayuntamiento ha ido colocando por diferentes plazas y calles. Empezamos a caminar en Cibeles para subir por Recoletos hasta la Plaza de Colón, luego Santa Bárbara y Chueca. Este es el resultado.

En el paseo anterior también empezábamos en Cibeles, pero luego subíamos a la Puerta de Alcalá y regresábamos a Sol y a la Plaza Mayor. Aquí se puede ver el artículo.

jueves, 21 de junio de 2018

LAS MACHOTAS DESDE EL ESCORIAL


Los Amigos de la Montaña subimos el día 21 de mayo a las Machotas. 

Aparcamos los coches en el bosque de la Herrería de El Escorial y pasamos por la Silla de Felipe II. Luego varios amigos caminaron hasta la estación de Zarzalejo y otros subieron a la Machota Chica.

Si pincháis aquí podéis ver diferentes fotos de la senda, en especial sobre la flora del lugar.

En este enlace se puede leer un texto sobre varias rutas de la zona, incluida la Calzada Romana de Zarzalejo.

viernes, 15 de junio de 2018

EXÁMENES EN JUNIO O EN SEPTIEMBRE


De nuevo aparece una polémica absurda en educación, antes fue "jornada continua o jornada partida" y ahora es "exámenes en junio o exámenes en septiembre"... Los estudios sobre las ventajas de una u otra fecha no son concluyentes, algunos se basan en meros resultados estadísticos recogidos en los dos o tres últimos años y cada Comunidad Autónoma opta por lo que cree más oportuno.

Para defender el cambio y realizar los exámenes en junio, cuando antes se realizaban en septiembre, se argumenta fundamentalmente que los alumnos no tendrán que pagar una academia durante el verano y que serán sus propios profesores quienes les ayudarán con los contenidos no asimilados. Yo creo que se olvida el problema principal y cuál es la causa del suspenso...

Cuando un alumno suspende se debe a que el profesor considera que no ha logrado los objetivos ni asimilado los contenidos de la materia. Se trata de un programa que se ha impartido a lo largo de 10 meses, que es lo que dura el curso y se evalúa a través de la evaluación continua. Es decir, el profesor no sólo tiene en cuenta el resultado de un examen sino también el trabajo desarrollado por el alumno a lo largo del curso: participación en clase, tarea diaria, debates, ejercicios puntuales, etc. De manera que si llega junio y el profesor, a pesar de la evaluación continua, de los exámenes trimestrales y de las "repescas" oportunas, decide que un alumno debe suspender una materia es después de una reflexión sosegada realizada a lo largo de un largo periodo de tiempo.
El alumno que suspende en junio tiene todo el verano por delante, puede descansar, salir unos días de vacaciones y volver a retomar los estudios y recuperar las materias suspendidas. Los resultados de los exámenes de septiembre no siempre son los mejores, a veces los alumnos se han despreocupado de la materia y no han estudiado; sin embargo, en otros casos, ese trabajo durante el verano sirve para que el alumno se ponga al día y pueda iniciar el curso con cierta base.

Al adelantar los exámenes de recuperación a junio, el alumno que ha suspendido sólo tiene dos semanas para repasar y parece evidente que si no ha conseguido los objetivos y contenidos mínimos de una asignatura en 10 meses, no los puede conseguir en 15 días, ni siquiera con ayuda del mismo profesor. Hace falta un periodo más largo de trabajo por parte del alumno, de asimilación de conceptos y procedimientos y hace falta también descansar, después de un largo curso de 10 meses. Y no digamos ya cuando al mismo alumno le quedan dos o tres materias, ¿lo podrá recuperar todo en 15 días?

Podemos argumentar que el alumno no estudiará durante el verano, que en la actualidad las familias se despreocupan y no colaboran en el estudio de sus hijos e hijas, que hace falta el apoyo de clases particulares, etc. Pero en definitiva es el alumno que ha suspendido el que tiene que hacer un esfuerzo para estudiar y recuperar el trabajo no realizado durante el curso escolar. Está claro que hay deficiencias económicas y sociales y que muchas familias no pueden ayudar a sus hijos, pero este es un tema que se puede solucionar por otras vías.

Para terminar me gustaría pensar en los alumnos que van bien, que aprueban todas las materias del curso y que terminan 15 días antes sus clases, ¿no les estamos perjudicando?¿por qué nos empeñamos en reducir su calendario escolar? Es cierto que teóricamente esos alumnos pueden asistir a clase, pero en la práctica si el profesor repite contenidos y orienta el repaso hacia los que han suspendido, quienes han aprobado se aburren y dejan de ir a clase (y los centros escolares lo permiten, a veces pidiendo la autorización de los padres).

Yo creo que la solución pasa por mantener el calendario escolar (de septiembre a junio) y las fechas de los exámenes (en septiembre). Otro tema será el de ayudar a los alumnos que suspenden... Si los motivos del suspenso son de aprendizaje es necesario contar con refuerzos educativos y compensación escolar durante el curso. Si además, hay otras causas familiares, sociales y económicas, habrá de pensar en continuar con ese apoyo durante el verano, campamentos de recuperación, conciertos con asociaciones de apoyo escolar, subvenciones para las familias, etc. Pero siempre centrando la solución en los alumnos que tienen el problema y sin extender ese problema a toda la comunidad educativa. 

(Fotografía de Claudio Álvarez en EP del 8 de junio de 2018, correspondiente a los exámenes de selectividad en Madrid)