lunes, 18 de mayo de 2015

BILINGÜISMO EN LA ESCUELA

En El País semanal de ayer, Javier María publicaba este artículo sobre el bilingüismo en la escuela, que me parece muy interesante y que ya habíamos tratado con anterioridad en este blog. Se titula "Ni bilingüe ni enseñanza"
Una de las mayores locuras del sistema educativo español –también una de las más paletas– ha sido la implantación, no sé en cuántas comunidades autónomas, de lo que sus responsables bautizaron pomposa e ilusamente como “enseñanza bilingüe”, consistente en que los alumnos estudien algunas asignaturas en español y otras en inglés. Pongamos que Ciencias Naturales –o como se llame su equivalente en la actualidad– se imparte exclusivamente en la lengua de Elton John. Bien. Los encargados de las clases no son, sin embargo, salvo excepción, nativos británicos ni estadounidenses ni australianos ni irlandeses, sino individuos de Langreo, Orihuela, Requena, Conil o Mejorada del Campo que se supone que dominan dicha lengua. Pero, por cuanto me cuentan personas que trabajan en colegios e institutos –y absolutamente todas coinciden–, esos profesores poseen un conocimiento precario del idioma, de nuevo salvo excepción; lo chapurrean, por lo general tienen pésimo acento o ignoran la pronunciación correcta de numerosas palabras, su sintaxis y su gramática tienden a ser mera copia de las del castellano, y además, en cuanto se encuentran con una dificultad insalvable, recurren un rato a esta última lengua, sabedores de que es la que los estudiantes sí entienden. El resultado es un desastre total (ni enseñanza ni bilingüe): los chicos salen sin saber nada de inglés y aún menos de Ciencias o de las asignaturas que hayan caído bajo el dominio del presunto o falso inglés. Al parecer no se enteran, dormitan o juegan a los barcos (si es que aún se juega a eso) mientras los individuos de Orihuela o Conil sueltan absurdos macarrónicos en una especie de no-idioma. Algo ininteligible hasta para un nativo, un farfulleo, una ristra de vocablos quizá aprendidos el día antes en Internet, un mejunje, un chapoteo verbal.
Una de las cosas más incomprensibles es una lengua extranjera mal hablada por alguien que, para mayor fatuidad, está convencido de hablarla bien. Incluso alguien que conozca la gramática, la sintaxis y el vocabulario, capacitado para leerla y hasta traducirla, sólo emitirá un galimatías si tiene fortísimo acento, pronuncia erróneamente o no adopta la adecuada entonación. He oído contar que ese era el caso del renombrado traductor Fernando Vela, que vertió al español muchos libros, pero que si oía decir como es debido “You are my girl”, frase sencilla, no la reconocía: para él “You” se pronunciaba como lo veía escrito, y no “Yu”; “are” no era “ar”; “my” no era “mai”, sino “mi”; y la última palabra era “jirl”, con una i bien castellana. Si oía “gue:l” (pronunciación correcta aproximada), simplemente no estaba facultado para asociarla con “girl”, que había traducido centenares de veces. También he oído contar que Jesús Aguirre se atrevió a dar una conferencia en inglés en una Universidad norteamericana. Los nativos lo escucharon pacientemente, pero luego admitieron, todos, no haber comprendido una palabra de aquel imaginario inglés de esparto. En una ocasión oí a un colega novelista leer fragmentos de sus textos en una sesión londinense. Pese a que el escritor había residido largo tiempo en Inglaterra y debía de conocer su lengua, no estaba capacitado para hablarla de manera inteligible, tampoco allí entendió nadie nada.

Lo curioso es que, a pesar de estas dificultades frecuentes, los españoles de hoy están empeñados en trufar sus diálogos de términos en inglés, pero por lo general tan mal dichos o pronunciados que resultan irreconocibles. Hace poco oí hablar en una tertulia del “Ritalix”. Así visualicé yo la palabra al oírsela a unos y otros, y tan sólo saqué en limpio que lo de “Rita” iba por la alcaldesa de Valencia, Barberá. Al poco apareció el engendro por fin escrito en pantalla: “Ritaleaks”. Lo mismo me pasó con un anuncio de algo: “Yástit”, repetían las voces, hasta que lo vi escrito: “Just Eat”. En castellano contamos con sólo cinco vocales, así que si uno no distingue que “it” no suena igual que “eat”, ni “pick” como “peak”, ni “sleep” como “slip”, ni “ship” como “sheep”, con facilidad llamará ovejas a los barcos y demás. Si además ignora que se usa la misma vocal para “bird”, “Burt”, “herd”, “hurt” y “heard”, pero no para “beard” ni “heart”, o que “break” se dice “breik” pero “bleak” se dice “blik”, son fáciles de imaginar las penalidades para entender y para hacerse entender. La gente española llena hoy sus peroratas de “brainstorming”, “crowdfunding”, “mainstream”, “target”, “share”, “spoiler”, “feedback” y “briefing”, pero la mayoría suelta estos vocablos a la española, a la pata la llana, y así no habrá británico ni americano que los reconozca en tan espesos labios. Vistas nuestras limitaciones para la Lengua Deseada, a uno se le ponen los pelos de punta al figurarse esas clases de colegios e institutos impartidas en inglés estropajoso. ¿No sería más sensato –y mucho menos paleto– que los chicos aprendieran Ciencias por un lado e inglés por otro, y que de las dos se enteraran bien? Sólo cabe colegir que a demasiadas comunidades autónomas lo que les interesa es producir iletrados cabales.
elpaissemanal@elpais.es

domingo, 17 de mayo de 2015

¿QUÉ TIPO DE DEBERES?




Periódicamente aparece el tema de los deberes escolares en la prensa. Ahora porque una madre ha conseguido 100,000 firmas para que se supriman. 

Pero quizá el debate más importante esté en el tipo de deberes que proponemos a nuestros alumnos. Nosotros ya hemos tratado el tema en un artículo titulado "Deberes escolares", de marzo de 2013. 

Ahora vuelven a aparecer artículos interesantes como estos de El País:



(La fotografía es de X. Lobato y aparece en el mismo diario con el siguiente pié "Una madre ayuda a sus hijos con los deberes").


miércoles, 29 de abril de 2015

ESCRIBO CUENTOS


Para celebrar el Día del Libro, la Comisión de Biblioteca del colegio nos propuso que cada niño/a elaborase un cuento. Nosotros dedicamos varias sesiones a recordar los cuentos infantiles... Descubrimos que todos tenían el mismo comienzo y el mismo final y contamos varios cuentos. Lo hacíamos de forma oral, respetando el comienzo y el final e improvisamos la historia a partir de algunos personajes que el profesor señalaba. Al final descubrimos que había cuentos de fantasía, de aventuras, realistas, etc.

Después de practicar de forma oral el profesor nos pidió que escribiésemos en el cuaderno, que creásemos unos personajes y que contáramos cómo eran. También escribimos la historia que queríamos narrar en sólo cinco líneas.

Al final preparamos un folio en forma de libro, hicimos una portada con un dibujo muy bonito y escribimos el cuento que habíamos hecho en el cuaderno como borrador.

Los cuentos que siguen no son los mejores de la clase, pero tienen mucho mérito. Uno porque es de un niño, Muhammad, que lleva poco tiempo en España y no habla bien nuestro idioma, nos cuenta una historia de su país. El otro, el de Juan, porque es un niño que escribe por vez primera un cuento estando en 6º de Primaria.

El niño de la cometa (Muhammad)
Había un niño llamado Wasif que se fué con su padre a volar la cometa.
La cometa era muy bonita, de color rojo y azul y era como un cuadrado.
Me gusta ir con mi padre a volar la cometa.

Mi hermana (Juan)
Mi hermana tiene tres años y es un poco malilla. A veces me tira del pelo y me hace daño y otras veces me pinta el cuaderno y el profesor me riñe.
Le voy a dar un chupachups para que sea buena. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.


jueves, 23 de abril de 2015

23 DE ABRIL


Supongo que siempre he sentido el 23 de abril como una fecha tan especial porque sé que gran parte de lo que soy se lo debo a los libros. Los libros. Esa forma de diálogo que no entiende de las limitaciones de la física. Esa conexión con alguien a quien nunca has visto pero al que te sientes irremediablemente unido, sea personaje o autor, esté vivo o fuera de otra época, sea de tu tierra o esté traducido. Y la palabra. La palabra como eterna conectora entre dos cabezas pensantes. La palabra como punto de encuentro entre dos subjetividades. La palabra como un breve espacio de levedad en el que dos almas pueden coincidir trascendiendo las limitaciones del espacio y el tiempo.

Texto de Inés Abalo enviado por guasá.

martes, 14 de abril de 2015

COLOR



Si la primera evaluación la dedicamos al cómics (las caras o los huevos, como dicen los alumnos), en la segunda nos centramos en el color.

Empezamos haciendo dos dibujos iguales, pero uno lo pintamos con colores cálidos y el otro, con fríos. Luego comentamos las sensaciones que nos producen, el primero nos provoca alegría, felicidad y calor, y el segundo, tristeza y frío (y todo ello siendo el mismo dibujo, sólo cambia el color… ¡Los alumnos se quedan sorprendidos!)

En segundo lugar profundizamos en el tema y hacemos la estrella de los colores: Colores primarios, secundarios y terciarios; colores cálidos y fríos, y colores complementarios.

A continuación elegimos dos cuadros de Van Gogh (Los girasoles y La habitación), los dibujamos y luego los coloreamos. En el primer dibujo los niños eligen los colores (cálidos o fríos) y en el segundo, lo pinta utilizando toda la gama de colores.

Terminamos el trimestre haciendo un grafiti con nuestro nombre y coloreándolo (es una propuesta de los propios alumnos y se puede ver en este enlace). Luego mostramos el trabajo realizado en una exposición realizada en el vestíbulo del colegio (con todos los trabajos, los muy buenos, los buenos y los regulares y no sólo con una selección de los mejores).

Además, hemos celebrado el día de la Paz dibujando la paloma de Picasso y hemos coloreado mandalas (que también hemos expuesto en el colegio).

jueves, 9 de abril de 2015

GRAFITIS



En clase de plástica hemos realizado estos grafitis. Estudiábamos el color y después de una serie de láminas, varios alumnos propusieron realizar dibujos con su nombre, algunos buscaron en Internet e incluso hubo un niño que realizó fotos por el barrio de los grafitis que más le gustaban...

Fruto de todo ello es esta muestra, donde aparecen los trabajos de todos los alumnos y alumnas de una clase, los que están muy bien, los que están bien y los demás (no hay pues selección alguna para elegir los mejores trabajos).

Sería bueno que las autoridades reflexionasen sobre la importancia de la expresión plástica como un medio para desarrollar la creatividad y para potenciar la autoestima... Afortunadamente, hay vida más allá de la Lengua y de las Matemáticas.