martes, 27 de enero de 2015

LAS BRUJAS. VOCABULARIO

 


Un año más volvemos a leer esta obra de Roald Dahl con los chicos y chicas de 6º de Primaria. Le hemos dedicado el primer trimestre del curso y ahora, en enero, hemos hecho un trabajo escrito sobre "Las brujas". La metodología de esta forma de lectura en clase ya la hemos explicado en otros artículos...

Ahora quiero reproducir el vocabulario que hemos estudiado a raíz de este libro y que nos servirá para completar el cuaderno y repasar. Es preciso saber ordenar alfabéticamente, memorizar los sinónimos, saber construir oraciones nuevas con esas palabras, recordar su ortografía, conocer a qué familia de palabras pertenece cada una, etc.

Hay que recordar la habilidad de Roald Dahl para crear situaciones y personajes transgresores, como ese niño que no tiene nombre, esa abuela que fuma puros o esa bruja que se puede ocultar detrás de cualquier mujer con la que nos cruzamos en un paseo...



BIOMBO: Es una especie de pared, tiene tres hojas de madera y sirve para separar ambientes, por ejemplo en un restaurante o en un hospital. SINÓNIMOS: Mampara, cancel. FRASE: “El niño se escondió con sus ratones detrás del biombo”.

CENICERO: Objeto donde se echa la ceniza del cigarro o puro. “La abuela colocó el puro en el cenicero”.

COGOTE: Es la parte posterior del cuello, donde se une con la cabeza. SIN. Nuca, cerviz. “El ratoncito subió por el cogote del niño”.

DOSIS: Es la cantidad de medicina que se da al enfermo. SIN. Toma, medida, cantidad. “La dosis de la Fórmula 86 es de una gota por caramelo”

ESPACHURRAR: Apretar algo hasta que suelta su jugo. SIN. Estrujar, aplastar, destripar. “Las brujas querían espachurrar al ratón”.

FIORDO: Es un valle de origen glaciar que ha sido invadido por el mar. “En el fiordo, la bruja convirtió a un niño en marsopa”.

MALOLIENTE: Es algo que huele mal. SIN. Fétido, apestoso, pestilente. “Para las brujas, los niños son malolientes”.

ÓLEO: Es un tipo de pintura que tiene aceite. SIN. Aceite. “La niña desaparecida volvió a aparecer en el cuadro pintado al óleo”.

PALANGANA: Recipiente ancho y poco profundo que se usaba antiguamente en las casa para lavarse (porque no había agua corriente). SIN: Jofaina, lavamanos. “Usaba la palangana para lavar al bebé”.

PASA (UVA PASA): Es una uva que se deja secar, tiene menos jugo pero más azúcar (también hay higos pasos). “Hizo un bizcocho con pasas”.

PUPITRE: Es la mesa que usaban antiguamente los niños y las niñas en la escuela, la mesa era inclinada y estaba unida al asiento. “Algunos niños de esta clase conocen los pupitres porque se siguen utilizando en su país de origen”. 

RAUDO: Muy rápido. SIN. Rápido, veloz. “El ratón huyó rápido”.

RECETA: Es un papel donde se escriben los ingredientes y los pasos a seguir para preparar una comida. SIN. Fórmula. “La receta 86 se llama Ratonizador de Acción Retardada”.

TESTAMENTO: Es un papel donde una persona dice a quién deja sus bienes cuando muera. “El testamento decía que el niño se quedaba con sus abuela”

TODOPODEROSA: Es una persona que tiene mucho poder. SIN. Omnipotente. “La Superbruja es todopoderosa”

domingo, 18 de enero de 2015

EL LABORATORIO: MATERIAL


He localizado este dibujo en un texto de 1º de la ESO del área de Ciencias de la Naturaleza (Editorial Oxford Educación) y creo que es muy interesante la presentación que hace del material del laboratorio.


Sobre el material de alboratorio os recomendamos este artículo titulado Experimentos con el agua.


VASO DE PRECIPITADO: Es un vaso que sirve para contener líquidos. Suele indicar el volumen que contiene con unas marcas aproximadas. Tiene “boca” para poder verter el contenido en otro recipiente.

MATRAZ ERLENMEYER: Es una especie de vaso, ancho en la parte inferior y con un cuello estrecho en la parte superior. Se cierra con tapones especiales a los que se acoplan termómetros, embudos, etc.

MATRAZ DE FONDO REDONDO: Parecido al anterior pero con la parte de abajo redondeada para que se pueda calentar de manera uniforme. Se sujeta utilizando pies y abrazaderas.

PROBETA: Es una especie de vaso en forma de tubo, está graduado  y se emplea para medir el volumen de los líquidos.

PIPETA: Es un tubito alargado que sirve para contener líquidos, se sujeta con el dedo para que no se derrame.

BURETA: Es un tubito alargado y graduado, que tiene una llave que sirve para medir líquidos con mucha exactitud. Con la llave podemos dejar caer el líquido gota a gota. Se utiliza en posición vertical y se sujeta a un pie con abrazadera.

EMBUDO: Utensilio con boca ancha por un lado y estrecha por el otro. Se utiliza para filtrar mezclas de sólidos y líquidos (con papel de filtro colocado en el interior del embudo).

EMBUDO DE DECANTACIÓN: Es redondeado y aparece invertido, por lo que se debe sujetar a un pie con una abrazadera. Tiene una llave en la parte inferior. Sirve para separar líquidos de diferentes densidades, primero sale el líquido más denso.

MECHERO BUNSEN: Se utiliza para calentar cosas. Va conectado a una botella de gas y se regula con una llave. Cuanto más azul es la llama, más calor proporciona.

PIES Y ABRAZADERAS: Los pies son soportes metálicos donde se colocan las abrazaderas para sujetar los aparatos (matraz de fondo redondo, embudo de decantación, bureta, etc.)

TRÍPODE Y REJILLA: El trípode se coloca sobre el mechero Bunsen y, sobre él se coloca la rejilla de amianto para proteger los aparatos.

CÁPSULA DE PORCELANA: Se utiliza para calentar sustancias (para que se evaporen pequeñas cantidades de una disolución y para calcinar sustancias).

VIDRIO DE RELOJ: Tiene la misma utilidad que la cápsula de porcelana (pero no se puede calentar directamente).

TUBO DE ENSAYO: Sirven para contener las sustancias en las reacciones químicas sencillas. Se colocan en una gradilla para que se mantengan de pie. Si se quieren calentar, es preciso sujetarlos con una pinza de madera.

GRADILLA: Es una estructura metálica que sirve para sujetar los tubos de ensayo en posición vertical.

MORTERO: Puede ser de vidrio o de porcelana y sirve para triturar sustancias.

domingo, 11 de enero de 2015

LEER EN 2015



Ahora que el creador de Facebook ha declarado que apenas ha leido algún libro en su vida y que una encuesta del CIS dice que el 35 % de los españoles no lee "nunca o casi nunca" (EP 9-01-2015), creo que es conveniente este artículo con las recomendaciones que hace El País (2-01-2015) para leer en este año. 

En este otro artículo podéis ver algunos trucos para leer más, que resumidas son:
  1. Olvidarse del móvil.
  2. Llevar siempre un libro encima.
  3. Tener otro libro preparado, por si acaso.
  4. Si un libro no gusta, dejar de leerlo inmediatamente.
  5. Acostarse una hora antes y leer en la cama.
  6. Comentar con los amigos lo que se lee (personalmente, a través de las redes sociales o a través de un blog).

jueves, 8 de enero de 2015

SAN SILVESTRE VALLECANA 2014


Un año más hacemos el cambio de año corriendo 10 km por las calles de Madrid, en la San Silvestre Vallecana. Es un placer bajar por la Calle Serrano, llegar a la Puerta de Alcalá, torcer en Cibeles, seguir por el Paseo del Prado y entrar en Vallecas, donde la acogida del público es excelente. Más aún si se hace en compañía, como este año, con Luis y con Butra. (La foto es de Luis Abalo en la calle Alcalá).

lunes, 29 de diciembre de 2014

UN GRAN MAESTRO





Estos días se habla de César Bona, un maestro de Zaragoza que sigue una metodología especial con sus alumnos y alumnas. Ha sido elegido como candidato para mejor profesor de España para los Globe Teacher Prize, una especie de Nobel de la enseñanza.

En este artículo de "El periódico" podéis conocer cosas sobre él.

En este otro enlace podéis ver algunos vídeos sobre este profesor.

Con su forma de hacer creo que se fijan los objetivos, contenidos y metodología que toda programación diáctica debe tener en cuenta, más ahora que, con la nueva ley educatva, tanto se habla de estándares de aprendizaje.

domingo, 21 de diciembre de 2014

EL PLACER DE ESTUDIAR

El pasado verano leía este artículo de Almudena Grandes, "El secreto de Edu", (EPS del 10 de agosto de 2014) y me acordaba de mis alumnos y de ese intento de muchos profesores por transmitirles el amor por el estudio, el placer de leer, la curiosidad por descubrir cosas nuevas... Almudena Grandes lo cuenta muy bien. (La ilustración corresponde a la celebración del Día del Libro de 2014, celebrada en el colegio).

Se despertó dos minutos antes de que sonara la alarma del móvil, y la desconectó corriendo, con esa sensación extraña, tan parecida a la mala conciencia, que le asaltaba cada mañana a la misma hora. Se levantó sin hacer ruido y bajó las escaleras de puntillas, asombrado de que, un día más, el resto de su familia siguiera durmiendo. Después de desayunar, se quedó un rato sentado en la terraza, oyendo el ruido del mar a lo lejos. Entonces pulsó una tecla del móvil, miró la hora y se asustó. Ya eran las nueve y media, y no tenía tiempo que perder.

Volvió a subir las escaleras de puntillas, entró en su cuarto sin hacer ruido, recogió su botín y se instaló con él en una esquina del salón, ante la mesa de comedor que nunca utilizaban en verano aunque ocupaba uno de los lugares más frescos y mejor ventilados de la casa. Allí desplegó bolis, carpetas, folios en blanco, rotuladores de todos los colores, y empezó su jornada. Si fuera capaz de hacer el esquema completo del tema tres en una sola hoja estaría muy bien, pensó, y a eso se dispuso. A las diez y cuarto, cuando oyó los pasos de su madre sobre las escaleras, estaba tan absorto que ni siquiera levantó el boli del papel.

 –Edu… –ella abrió la puerta despacio, casi con miedo, la misma cara de susto de todas las mañanas–. ¿Qué haces?

 –Pues estudiar, mamá… –él sonrió, y giró la cabeza para recibir y dar a cambio el primer beso del día–. ¿No lo ves?

 –Ya, ya… –asintió ella con un gesto de preocupación–. Lo que pasa… ¿Tú estás bien, hijo?

 –Claro, mami, muy bien. No te preocupes, pero déjame, anda, que tengo mucho que hacer.

La misma escena, la misma conversación, se habían repetido un día tras otro durante las últimas semanas. Aquel no fue una excepción, y mientras avanzaba en el resumen del tema tres, Edu recibió una visita de su padre, breve, respetuosa, casi protocolaria, otra de su hermana, que dijo hola y desapareció y, por último, al filo de la hora de comer, la de su hermano mayor, que se burló de él como de costumbre.

 –Va, Edu, a mí puedes decirme la verdad. ¿Te has dado un golpe en la cabeza? ¿Te han abducido unos extraterrestres mientras dormías? ¿Te has enamorado de una empollona y estás echando carreras para seducirla?

 –Que me dejes.

 –Que tú no estás bien, tío, que a ti te pasa algo. Dime lo que es, anda, si sólo quiero ayudar…

Descontando los viajes a la nevera en busca de agua fría, y los correspondientes paseos hasta el cuarto de baño, no se levantó de la silla hasta la hora de comer. Allí se repitieron los elogios diarios de padre y madre, las cotidianas burlas de hermano y hermana, las preguntas de siempre, pero él no contestó a ninguna.

 –Voy a echarme una siestecita que luego tengo mucho que hacer –se limitó a anunciar después de contribuir a recoger la mesa.

 –Vale –aprobó su madre-, pero te llamo cuando bajemos a la playa, ¿no? Para dar un paseo, aunque sea…

 –¡Uy! Me parece que hoy no voy a poder ir, mamá… –empezó, para que sus hermanos acabaran la frase entre risas.

 –¡Es que tengo mucho que estudiar!

Él les miró, sonrió, y estuvo a punto de decirles la verdad, pero se mordió la lengua en el último instante. Era todo tan raro, tan misteriosamente vergonzoso, que no sabía si podría contarlo en voz alta alguna vez.

Lo suyo siempre había sido otra cosa, cada seis meses una distinta, eso sí, pero siempre otra. Primero la batería, luego el skate, luego militar en la extrema izquierda, luego pasear a los perros de los vecinos para sacarse una pasta, luego hacerse hooligan de un equipo de segunda división, luego fumar porros en el parque, luego dedicarse a las artes marciales, luego tocar una guitarra eléctrica, luego cocinar en una casa ocupada, luego… Ya ni se acordaba de lo que hizo luego, pero estudiar, nunca, o mejor dicho, casi nunca, porque siempre había pasado de curso, pero siempre en septiembre, aprobando tres o cuatro de milagro después de un atracón infernal en el que la velocidad a la que se aprendía los libros sólo era comparable al odio que le inspiraban.

Hasta que en el último curso se pasó. Hasta que comprendió que iba a suspenderlas todas y cuando le quedaba menos de un mes, se propuso estudiar de una manera distinta, con orden, con método, con un horario determinado. Entonces sucedió. Al final sólo consiguió aprobar tres, pero ya le daba lo mismo, porque estaba en posesión de un secreto infame y precioso que no podía compartir con nadie, la respuesta a todas las preguntas a las que no sería capaz de responder este verano.

Edu había descubierto que le gustaba estudiar, pero estaba dispuesto a llevarse ese secreto a la tumba.

sábado, 20 de diciembre de 2014

QUÉ ENSEÑAR

Hace unos días leía  un artículo de Borja Vilaseca en El País Semanal (La educación exige emociones) que plantea algunas cuestiones sobre educación que me parecen interesantes. Aunque no comparto al 100% las opiniones que en él aparecen, creo que sí puede servir para abrir un debate sobre el tema.
¿Estamos educando a las nuevas generaciones para vivir en un mundo que ya no existe? El sistema pedagógico parece haberse estancado en la era industrial en la que fue diseñado. La consigna respecto al colegio ha venido insistiendo en que hay que “estudiar mucho”, “sacar buenas notas” y, posteriormente, “obtener un título universitario”. Y eso es lo que muchos han procurado hacer. Se creyó que, una vez finalizada la etapa de estudiantes, habría un “empleo fijo” con un “salario estable”.
Pero dado que la realidad laboral ha cambiado, estas consignas académicas han dejado de ser válidas. De hecho, se han convertido en un obstáculo que limita las posibilidades profesionales. Y es que las escuelas públicas se crearon en el siglo XIX para convertir a campesinos analfabetos en obreros dóciles, adaptándolos a la función mecánica que iban a desempeñar en las fábricas. Tal como apunta el experto mundial en educación Ken Robinson, “los centros de enseñanza secundaria contemporáneos siguen teniendo muchos paralelismos con las cadenas de montaje, la división del trabajo y la producción en serie impulsadas por Frederick Taylor y Henry Ford”.

Si bien la fórmula pedagógica actual permite que los estudiantes aprendan a leer, escribir y hacer cálculos matemáticos, “la escuela mata nuestra creatividad”. A lo largo del proceso formativo, la gran mayoría pierde la conexión con esta facultad, marginando por completo el espíritu emprendedor. Y como consecuencia, se empiezan a seguir los dictados marcados por la mayoría, un ruido que impide escuchar la propia voz interior.
Cada vez más adolescentes sienten que el colegio no les aporta nada útil ni práctico para afrontar los problemas de la vida cotidiana. En vez de plantearles preguntas para que piensen por sí mismos, se limitan a darles respuestas pensadas por otros, tratando de que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.
Del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio. Básicamente porque la educación industrial ha quedado desfasada. Sin embargo, actúa como un enfermo terminal que niega su propia enfermedad. Ahogada por la burocracia, la evolución del sistema educativo público llevará mucho tiempo en completarse. Según Robinson, “ahora mismo sigue estando compuesto por tres subsistemas principales: el plan de estudios (lo que el sistema escolar espera que el alumno aprenda), la pedagogía (el método mediante el cual el colegio ayuda a los estudiantes a hacerlo) y la evaluación, que vendría a ser el proceso de medir lo bien que lo están haciendo”.
La mayoría de los movimientos de reforma se centran en el plan de estudios y en la evaluación. Sin embargo, “la educación no necesita que la reformen, sino que la transformen”, concluye este experto. En vez de estandarizar la educación, en la era del conocimiento va a tender a personalizarse. Esencialmente porque uno de los objetivos es que los chavales descubran por sí mismos sus dones y cualidades individuales, así como lo que verdaderamente les apasiona.
En el marco de este nuevo paradigma educativo está emergiendo con fuerza la “educación emocional”. Se trata de un conjunto de enseñanzas, reflexiones, dinámicas, metodologías y herramientas de autoconocimiento diseñadas para potenciar la inteligencia emocional. Es decir, el proceso mental por medio del cual los niños y jóvenes puedan resolver sus problemas y conflictos emocionales por sí mismos, sin intermediarios de ningún tipo.
La base pedagógica de esta educación en auge está inspirada en el trabajo de grandes visionarios del siglo XX como Rudolf Steiner, María Montessori u Ovide Decroly. Todos ellos comparten la visión de que el ser humano nace con un potencial por desarrollar. Y que la función principal del educador es acompañar a los niños en su proceso de aprendizaje, evolución y madurez emocional. En esta misma línea se sitúan los programas de la educación lenta, libre y viva que están consolidándose como propuestas pedagógicas alternativas dentro del sistema. Eso sí, el gran referente del siglo XXI sigue siendo la escuela pública de Finlandia, país que lidera el ranking elaborado por el informe PISA.
La educación emocional está comprometida con promover entre los jóvenes una serie de valores que permitan a los chavales descubrir su propio valor, pudiendo así aportar lo mejor de sí mismos al servicio de la sociedad. Entre estos destacan:
Autoconocimiento. Conocerse a uno mismo es el camino que conduce a saber cuáles son las limitaciones y potencialidades de cada uno, y permite convertirse en la mejor versión de uno mismo.
Responsabilidad. Cada uno de nosotros es la causa de su sufrimiento y de su felicidad. Asumir la responsabilidad de hacerse cargo de uno mismo en el plano emocional y económico es lo que permite alcanzar la madurez como seres humanos y realizar el propósito de vida que se persiga.
Autoestima. El mundo no se ve como es, sino como es cada uno de quienes lo observan. De ahí que amarse a uno mismo resulte fundamental para construir una percepción más sabia y objetiva de los demás y de la vida, nutriendo el corazón de confianza y valentía para seguir un propio camino.
Felicidad. La felicidad es la verdadera naturaleza del ser humano. No tiene nada que ver con lo que se tiene, con lo que se hace ni con lo que se consigue. Es un estado interno que florece de forma natural cuando se logra recuperar el contacto con la auténtica esencia de cada uno.
Amor. En la medida que se aprende a ser feliz por uno mismo, de forma natural se empieza a amar a los demás tal como son y a aceptar a la vida tal como es. Así, amar es sinónimo de tolerancia, respeto, compasión, amabilidad y, en definitiva, dar lo mejor de nosotros mismos en cada momento y frente a cualquier situación.
Talento. Todos tenemos un potencial y un talento innato por desarrollar. El centro de la cuestión consiste en atrevernos a escuchar la voz interior, la cual, al ponerla en acción, se convierte en nuestra auténtica vocación. Es decir, aquellas cualidades, fortalezas, ­habilidades y capacidades que permiten emprender una profesión útil, creativa y con sentido.
Bien común. Las personas que han pasado por un profundo proceso de autoconocimiento se las reconoce porque orientan sus motivaciones, decisiones y acciones al bien común de la sociedad. Es decir, aquello que hace a uno mismo y que además hace bien al conjunto de la sociedad, tanto en la forma de ganar como de gastar dinero.
En vez de seguir condicionando y limitando la mente de l as nuevas generaciones, algún día –a lo largo de esta era– los colegios harán algo revolucionario: educar. De forma natural, los niños se convertirán en jóvenes con autoestima y confianza en sí mismos. Y estos se volverán adultos conscientes, maduros, responsables y libres, con una noción muy clara de quiénes son y cuál es su propósito en la vida. El rediseño y la transformación del sistema educativo son, sin duda alguna, unos de los grandes desafíos contemporáneos. Que se hagan realidad depende de que padres y educadores se conviertan en el cambio que quieren ver en la educación
Libro
¡Esta casa no es unhotel!
Irene Orce (Grijalbo)

Este libro es un manual de educación emocional para padres de adolescentes. Está escrito desde la perspectiva de los chavales, y su intención es proporcionar claves y herramientas para que los adultos aprendan a crear puentes más constructivos con sus hijos.
 

Documental
La educación prohibida
Un documental que propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.