viernes, 31 de diciembre de 2010

RESUMEN DEL AÑO 2010


El periódico El País ha publicado una selección de los acontecimientos más importantes del año que termina. La información está organizada de la siguiente forma:

- Vídeo sobre el partido de la selección española de fútbol.
- Las historias. Fotos sobre los hechos más relevantes de 2010.
- Grandes fotos. Una selección de 16 fotos impactantes. 
- Nos dejaron. Relación de los personajes famoso del año que ya no están con nosostros.
- Lo mejor. Una recomendación con los 5 mejores libros, las 5 mejores películas, las 5 mejoes series, etc.

Todo ello se puede ver y leeer en este enlace.

domingo, 26 de diciembre de 2010

CUÉNTAME UN CUENTO




En el suplemento Babelia del sábado 18 de diciembre de 2011 se publica un especial de Literatura Infantil y Juvenil. A continuación destacamos los artículos más interesantes:

- Para leer y ser feliz, es un artículo referido a un libro de la autora británica Julia Eccleshare, que se titula 1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer.

- Nunca olvidar el niño que somos comenta el libro de Juan José Lage, que se titula Diccionario histórico de autores de la literatura infantil y juvenil contemporánea.

- Los premios de 2010 hace referencia a los autores e ilustradores premiados durante ese año por editoriales y diversos organismos culturales.

- Los niños tienen que aburrirse para fantasear, donde se habla de Shirley Hughes, que es la autora de Peluche.

- Primeros pasos en filosofía, que hace una recensión de Ahora que lo pienso, que es un libro que se puede leer a partir de los 11 años y que ayuda a que los jóvenes creen su propio pensamiento.

- Finalmente. Victoria Fernández en Para todos los gustos, para todas las edades, nos presenta 10 libros muy interesantes para regalar o leer en estas Navidades.

martes, 14 de diciembre de 2010

PREMIO NOBEL DE LITERATURA


Hace unos días  se publicó este artículo referido a lo que Mario Vargas Llosa dijo en el brindis, al recibir el premio.

UNA PEQUEÑA HISTORIA ANTES DEL BRINDIS
 
 MARIO VARGAS LLOSA

EL PAÍS  -  Cultura - 11-12-2010 


Soy un contador de historias y, por tanto, antes de proponerles un brindis, voy a contarles una historia.

Érase una vez un niño que a los cinco años aprendió a leer. Eso le cambió la vida. Gracias a los libros de aventuras que leía, descubrió una manera de escapar de la pobre casa, del pobre país y de la pobre realidad en que vivía, y de trasladarse a lugares maravillosos, espléndidos, con seres bellísimos y cosas sorprendentes donde cada día, cada noche, significaba una manera más intensa, aventurera y novedosa de gozar.


Gozaba tanto leyendo historias que, un día, este niño, ya un joven, se dedicó también a inventarlas y escribirlas. Lo hacía con dificultad pero, al mismo tiempo, con felicidad y gozando cuando escribía tanto como cuando leía. 

Sin embargo, el personaje de mi historia era muy consciente de que una cosa era el mundo de la realidad y otra, muy distinta, el mundo del sueño y la literatura y que este último solo existía cuando él leía y escribía. El resto del tiempo, se eclipsaba. 

Hasta que en un amanecer neoyorquino el protagonista de mi cuento recibió una sorpresiva llamada en la que un señor de apellido impronunciable le anunció que había recibido un premio y que tendría que ir a recibirlo a una ciudad llamada Estocolmo, capital de un país llamado Suecia (o algo así). 

Mi personaje comenzó entonces, maravillado, a vivir, en la vida real, una de esas experiencias que, hasta entonces, solo existían para él en el dominio ideal e irreal de la literatura. Todavía sigue allí, desconcertado, sin saber si sueña o está despierto, si aquello que vive lo vive de verdad o de mentira, si esto que le pasa es la vida o es la literatura, porque los límites entre ambas parecen haberse eclipsado por completo. 

Queridos amigos, ahora ya puedo proponerles el brindis prometido. Brindemos por Suecia, ese curioso país que parece haber conseguido, para ciertos privilegiados, el milagro de que la vida sea literatura y la literatura vida.

¡Salud y muchas gracias! 
 

lunes, 13 de diciembre de 2010

HISTORIETA_3




INTENSIDAD EN LA EXPRESIÓN

En esta ocasión partimos de las expresiones anteriores para intensificarlas.

Así, la risa se convierte en carcajada, el enfado "echa chispas" y la tristeza acaba en llanto. ¿Cómo se consigue? Se trabajan las cejas y la boca fundamentalmente, incluyendo matices (por ejemplo, la boca se abre y muestra dientes afilados o redondeados).

Por otro lado, aparecen signos gráficos que apoyan estas expresiones, las líneas rectas que salen del rostro hacia afuera, los rayos que transmiten energía, las gotas que recuerdan el sudor y los escalofríos, etc.

Las últimas viñetas se dejan en blanco para que sean los alumnos/as quienen construyan nuevas expresiones.

lunes, 6 de diciembre de 2010

HISTORIETA_2




EXPRESIONES DERIVADAS

En esta segunda lámina combinamos cejas y bocas de las expresiones básicas para crear nuevas expresiones. Así, aparece la malicia y la ingenuidad y todas las que queramos...

A los alumnos/as podemos darles unas pautas, las cuatro primeras caras, por ejemplo, y que luego inventen ellos las caras de la parte inferior.

El resultado puede verse más arriba, en el montaje de Picasa.

viernes, 26 de noviembre de 2010

HISTORIETA_1




EXPRESIONES BÁSICAS


El objetivo de este trabajo es iniciar a los alumnos/as en la historieta (o cómic) y dedicaremos varias sesiones de la clase de Plástica a dibujar la cara. Se llevará a cabo con alumnos/as de 6º de Primaria (11 y 12 años).

Las láminas a realizar son las siguientes:
1. Expresiones básicas.
2. Expresiones derivadas.
3. Intensidad en la expresión.
4. Pelucas.
5. Disfraces.
6. Autorretratos.

A nivel metodológico iniciamos cada sesión jugando con la expresión de nuestra cara, haciendo muecas y analizando qué parte movemos. Así observamos que con la risa arqueamos las cejas y movemos los labios; que con la cara enfadada, juntamos las cejas y movemos los labios hacia abajo, etc.

La primera lámina se centra en las expresiones básicas: alegría, enfado, tristeza y seriedad.

Empezamos a trabajar en la lámina siguiendo estos pasos. En primer lugar dibujamos los elementos constantes (que se repiten en todas las caras):
• Dibujamos un huevo.
• Trazamos una línea vertical que divido en tres partes y dibujo una cruz en el punto superior.
• Dibujamos los ojos y la nariz.
• Añadimos las orejas.

En segundo lugar, le damos vida a las caras añadiendo las cejas y la boca para conseguir las diferentes expresiones: alegría, enfado, tristeza y seriedad.

Finalmente, volvemos al principio de la clase y jugamos con las muecas. Señalamos una cara de la lámina y pidiendo a un niño/a que imite esa expresión delante de todos.

Un nuevo juego consiste en hacer un debate para buscar sinónimos para cada cara. Así elaboramos (con alumnos/as de 4º de Primaria, 9 años) este cuadro:

ALEGRÍA:
Contento, feliz, simpático, alegre.
ENFADO: Gruñón, enfurruñado, malo, molesto.
TRISTEZA: Aburrido, deprimido, lloroso, "malito".
SERENIDAD: Serio, tranquilo, atento, normal.

jueves, 25 de noviembre de 2010

NEREA


La joven entrega la entrada al hombre que está en la puerta. Intercambian una sonrisa. Tiene un piercing en el labio que le hace irresistible. 

-Aquí tienes. –dice, tras comprobarla 

La recoge con una mano temblorosa. Es su primer concierto. La primera vez que va a verles en directo. Duda. Quizás no haya sido una buena idea y debería haberse quedado en casa. Estudiando. 

Entra en el palacio. Compra una chapa con el logotipo del grupo. Va al baño, localiza su sector y abre la puerta que le comunica con el mismo. Se queda durante unos segundos sin respiración: no sabía que aquello era tan grande. La emoción la invade al ver tanta gente, junta, esperando lo mismo. Trece mil personas. Qué lejos han llegado. 

Se sienta y espera pacientemente a que los teloneros acaben. No los conocía pero sus canciones son pegadizas. Le gustan. Se anota mentalmente escucharlas en un futuro.
El tiempo pasa. Las diez menos cuarto. Las diez. Las diez y cuarto. La expectación puede sentirse de forma incluso palpable, tangible en cada rostro que aguarda/espera con nerviosismo. 

Y entonces algo suena. Éramos distintos imposibles, un futuro menos claro. El volumen de la música sube de golpe. El telón cae. El concierto empieza. 

Y entonces recuerda. Aquellas palabras pronunciadas en la intimidad de los besos. Todo está perfecto. No nos falta nada. Ni siquiera luz. Ni siquiera tiempo. Aquellos instantes, a cinco minutos de amanecer, en los que le confesaba en secreto, guardado por tortugas, que su mirada le hacía grande y que cada milímetro le parecía como una prisión en la que resonaba constantemente aquella vieja canción. Capaces de entenderse siempre que lo hicieran sin palabras. Improvisadores de guiones definitivos que no tenían más remedio que olvidar.

Y recuerda entonces el momento en el que todo comenzó a torcerse, después de tantos tantos años. El momento en el que la raya, la línea, comenzó a anotar más cosas en el lado de las cosas que salen del revés. La máxima idiotez. Las ventajas tienden a desaparecer. El hecho de que, por mucho que lo pensaran, siempre saliera cruz. La más pura incomprensión ante las palabras, encendidas por la rabia, capaces de llegar al alma siendo simplemente nada. Se hizo tarde. Abrió los ojos y vio que ya no estaba. El final que ninguno de los dos quiso, pero que llegó. Que llegó al decir adiós. 

Y le imagina escribiendo palabras que, en breves, acompañará con música. Por si acaso no te llegan mis abrazos, yo te dejo mi canción. Puede sentir su firma en cada una de sus letras, mensajes ocultos que serán invisibles para el resto de personas que se conformarán con cantarlas, ignorantes de que todas ellas guardan una historia y poseen un destinatario concreto.

Siente que todavía le quiere. Pues aunque escuchó todas y cada una de sus palabras, nunca quiso entender. Y cree que él siente lo mismo. Porque siempre ha tenido un corazón que no le cabía. Y porque, al fin al cabo, nadie negó que un te quiero es para siempre. 

El concierto acaba. 

Reúne las fuerzas suficientes y decide llamarle. Está llena de dudas. Teme que se niegue a verla. Pero el deseo de saber si es su nombre el que aparece en su mirada cuando permanece en silencio es muy grande. Quiere que sus sentidos vuelvan a perderse. Tiene miedo a equivocarse. Necesita saber. Necesita librarse de la culpa que la persigue, la acecha y no la deja. Necesita que el hastío de cada noche de no poder entenderle desaparezca.

Aunque, al fin al cabo, esa sea su condición. 

Está maldita. Maldita por un grupo que encima lleva su nombre.


Relato realizado por Inés (17 años) después de su primer concierto, para ver a "Maldita Nerea", en Madrid, el 21 de octubre de 2010. La canción se titula "El secreto de las tortugas"